BOLSO DE MANO CON CEMALLERA ICELAND

BOLSO DE MANO CON CEMALLERA ICELAND

29,95

Hay ocasiones perfectas para complementos como este bolso de mano con cremallera de la colección Anekke Iceland. ¡Ideal si te gustan los pequeños detalles que pegan con todo! Su original diseño en tonos azules combina la parte frontal con la imagen de colección, con la trasera a juego, que podrás llevarla por la cara que prefieras. Se abre mediante cremallera, y el interior va forrado con un tejido estampado con motivos de la colección. Al tirador se le puede adaptar un asa de mano, para que lo lleves siempre contigo. Los detalles son el toque final, con elementos bordados que harán que te enamores.

  • Tipo de cierre: Cremallera
  • Bolsillos: 1Interior 1 Cremallera Y Multi Tarjetas
  • Tipo de asa: Asa De Mano
  • Medidas (Largo x Alto x Ancho): 23cm/14cm/2cm
  • Composición interior: 100% Polyester
  • Composición exterior: 100 % PU
Marca

Anekke

Color

Azul

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COLECCIÓN ICELAND

Allí, donde el día y la noche se convierten en uno.Donde mi mirada y la montaña se fundieron. Donde los volcanes se visten con cicatrices de lava, las bahías son tierra de ballenas y las nieves eternas. Allí, en Islandia, el viaje comenzaba en mí misma. Un halo de viento frío tocó mi cara al pisar su tierra por primera vez. Todos los elementos se alineaban con una fuerza arrolladora: fuego y tierra. Lava y aire. Hielo y agua. Los glaciares se presentaban ante mí con un efecto hipnótico y sobrecogedor, haciendo que las palabas enmudecieran. Sentía mi corazón latir con fuerza, mientras me rodeaba aquello que debe ser el sonido de la inmensidad. El sol de medianoche y sus aguas turquesas me hicieron olvidar todo lo que no importa. Me hicieron darme cuenta del gran regalo que nos hace la madre naturaleza cada día, y que todo lo que necesito vive en mí. Sólo tengo que saber mirarlo. Mientras observaba el cielo tintarse con auroras boreales, las historias sobre elfos y hadas que habitan en sus
tierras verdes se convertían en nuevas páginas de mi diario de viaje. Y tocada por la belleza de lo salvaje y sus leyendas vikingas, comprobé cómo tradición y futuro se dan de la mano: porque la tierra importa y el futuro es nuestro. Y así recordaré siempre Islandia: como el frío más cálido del mundo. Como un escalofrío que recorre mi cuerpo con una fuerza vibrante. Oscuridad vestida de luces, viejas fábulas que siguen latiendo mientras el agua rompe en la piedra y el fuego ruge bajo los pies.
Allí, donde todo se reduce a lo único que importa, donde los glaciares fueron mi hogar y las llamas mi latido, en aquella vieja tierra de leyendas, me abracé a mi alma y volví a conectar. Porque así es Islandia: un oasis en mitad del mundo.